sábado, 9 de mayo de 2009

La constancia de la velocidad de la luz no está exenta de incertidumbre (última parte)

El Tiempo Universal Coordinado tampoco ayuda En la actualidad, para lograr una mayor precisión del registro del tiempo se utiliza el Tiempo Universal Coordinado, que resulta del promedio de la lectura de unos 200 relojes de cesio esparcidos por distintos lugares del planeta para controlar el efecto de la gravitación sobre la dilatación del tiempo.

Pero esto complica aún más las cosas, pues si en lugar de un reloj, utilizamos varios relojes, todos se estarán transformando continuamente, así, cada uno emitirá la lectura de su horario propio cada vez diferente de sí mismo y del resto de los relojes.
Resulta que los 9 192 631 770 períodos de la radiación del átomo de cesio (que define 1 segundo) transcurren de manera diferente en cada reloj, por tanto, la longitud recorrida por la luz en el vacío en un intervalo de tiempo de 1/299.792.458 de segundo será también continuamente diferente, lo mismo si se emplea un único reloj o un conjunto de ellos.
Por esta misma razón, en física cuántica es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula, según el principio de incertidumbre de Heisenberg. Por su parte, el principio de incertidumbre transmultiversal no sólo afirma la imprecisión para medir simultáneamente la posición y el momento lineal de una partícula, sino que se hace extensivo a todas las mediciones del contexto espacio-temporal.
Desde esta perspectiva, la velocidad de la luz o cualquier cuerpo nunca es constante, sino indefinida o continuamente diferente. A primera vista, esta conclusión podría parecer un tanto absurda. Sin embargo, es irrebatible bajo el principio de que toda forma de existencia cambia continuamente. Desde luego, para asumirlas debemos luchar contra los prejuicios teóricos.

El tiempo no existe como dimensión o ente físico
La realidad transmultiversal significa que existirán tantos registros de tiempo como relojes sean utilizados y no se trata de que la gravedad dilata el tiempo, sino que cada reloj está sometido a una fuerza de transformación que no puede dejar de ser (que varía con la gravedad y el resto de las fuerzas fundamentales) y por tanto cada reloj se transforma en concordancia, entre otras cosas, con el lugar que ocupa. Así, cada artefacto muestra un horario singular, lo cual no significa que el tiempo como dimensión se atrase o adelante.
Entonces, el tiempo no es una dimensión como se ha pretendido observar (el registro horario sólo indica, en parte, la transformación del reloj) y si bien podemos asumirlo como un método para organizar cualquier actividad, incluyendo las investigaciones, no existe forma posible de asumirlo, fuera del contexto teórico, como una dimensión o ente físico.
Esto obliga a una revisión del paradigma científico actual. Basta con señalar que el segundo de tiempo constituye una unidad fundamental de medida del sistema internacional de unidades del cual penden otras unidades de medidas esenciales. Sin embargo, ello no significa que tengamos que desechar los relojes, pues seguirán siendo indispensables en las investigaciones, al igual que el modelo matemático actual y sus valores constantes, que servirán de base para un nuevo arquetipo.
Hay que empezar a considerar lo que es bien conocido, que todo ente, incluye al espacio y los relojes, están sometidos a un proceso de transformación indefectible, de modo que el modelo espacio-tiempo cuatridimensional requiere de una revisión. Los acontecimientos además de relativos o probabilísticos son transmultiversales. En este sentido habrá que transitar de la sistemática establecida hacia una nueva metodología de la investigación.

La luz y la Experimentación Transmultiversal
La experimentación transmultiversal está dirigida fundamentalmente a explicar como ocurre la transformación o diferenciación de uno o varios ente en el Transmultiverso.
Visto así, la Transmultiversalidad persigue el mismo objetivo que la relatividad en el macrocosmo o la teoría cuántica a nivel subatómico; no obstante, la metodología empleada es diferente. Volvamos al ejemplo inicial. Dado que todo se está transformando mientras el objeto efectúa el recorrido desde A hasta B, sucede que las dimensiones del objeto y del espacio están en constantes cambios, por lo que ambos sólo pueden existir a través de infinitas dimensiones o transdimensiones, o sea, cada ente se está transformando con una superficie aparentemente finita, pero con un perímetro de longitud infinita, tipo fractal. De esto se concluye que en transmultiversalidad hay que enfrentar cualquier cantidad de dimensiones.
La luz como fenómeno físico constituye un ejemplo formidable de un proceso transmultiversal, pues está conformada por una amalgama de múltiples longitudes de onda o haces individuales de energía (fotones). De acuerdo con la Transmultiversalidad, este espectro puede considerarse como un conjunto de organizaciones en transformación perpetua cuya diferenciación determina el comportamiento de este fenómeno físico en los distintos tipos de experimentos.
Dado que en el efecto fotoeléctrico se observa la transformación de la luz u otra radiación electromagnética en electrones, este fenómeno puede tomarse como un proceso de diferenciación transmultiversal. Es bien conocido que la emisión de fotoelectrones sucede siempre que se supere la frecuencia mínima o umbral capaz de provocar la emisión. ¿De qué depende este umbral que da origen a la transformación de un ente en otro?
La respuesta a esta pregunta es determinante para explicar por qué cada elemento tiene su propio umbral de emisión o manera singular de transformarse, lo cual se puede lograr aplicando el Análisis Transuniversal (3) a una base de datos que contenga la información de las propiedades de los elementos químicos, incluyendo su comportamiento durante el efecto fotoeléctrico.

0 comentarios: